15 abr. 2014

Estudian los efectos del chocolate en la regulación de la presión arterial

Estudian los efectos del chocolate en la regulación de la presión arterial

Fecha: martes, 15 de marzo de 2011 - 07:44 



A fin de avanzar en el entendimiento de los mecanismos bioquímicos involucrados, el trabajo ha sido desarrollado por la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires
La oxidación de lípidos ocurre por reacciones químicas que implican a los radicales libres

Investigadores de la Facultad de Farmacia y Bioquímica (UBA) analizan los efectos de sustancias presentes en el chocolate sobre la regulación de la presión arterial. El cacao tiene alto contenido de ciertos polifenoles (específicamente de flavanoles, una subfamilia de los flavonoides), que podrían ser de utilidad para mejorar el funcionamiento vascular y así prevenir o atenuar el desarrollo de hipertensión, disminuyendo el riesgo de enfermedad cardiovascular. Los flavanoles también están presentes en otros alimentos de origen vegetal, que podrían poseer efectos beneficiosos similares a los provistos por el cacao.

A fin de avanzar en el entendimiento de los mecanismos bioquímicos involucrados, investigadores de Facultad estudian, tanto en animales de laboratorio como en células en cultivo, los flavanoles aislados del cacao que mostraron los mayores efectos benéficos. El objetivo final es volcar esos conocimientos en los campos de la nutrición y la farmacología.

Dataciones con Carbono 14 de una vasija de 3.750 años de antigüedad, hallada en Veracruz, México, dieron prueba de que ya para entonces las civilizaciones mesoamericanas utilizaban xocoatl o chocolatl, sea su denominación en lengua náhuatl o en maya. Se estima que este brebaje, fabricado con cacao muy molido, ají, achiote, pimientas, diversas especias y otros aditamentos, se usaba con funciones rituales, y que era consumido por miembros de las clases sociales altas y la nobleza. Los cronistas de la época también lo definieron como afrodisíaco y dejaron registro de que para 1519 el emperador Moctezuma, Huey Tlatoani de los aztecas, lo bebía profusamente. Desde entonces hasta ahora, al chocolate se le han adjudicado numerosas propiedades, que van desde su alto poder energético, sus supuestas cualidades afrodisíacas e incluso sus capacidades antidepresivas. Asimismo, se lo ha concebido como un enemigo de la salud dado su alto contenido de grasas insaturadas y azúcares.

Con el objeto de avanzar en el lugar que ocupa el cacao, o su mejor expresión, el chocolate en las dietas humanas, en los últimos años se ha investigado exhaustivamente sus efectos sobre la salud. Así cobraron cada vez mayor fuerza las evidencias acerca de los efectos benéficos que exhibe en el control de la presión arterial y, como consecuencia, en la disminución del riesgo de enfermedad cardiovascular y otras dolencias. Se hipotetiza que estos efectos se deben a que el chocolate tiene alto contenido de ciertos polifenoles que ejercerían una función vasodilatadora. Los polifenoles son metabolitos secundarios de plantas que incluyen una miríada de estructuras químicas, desde moléculas simples, como los ácidos fenólicos hasta compuestos muy complejos, como los taninos condensados, señalan los investigadores de la UBA en un artículo publicado recientemente en Molecular Aspects of Medicine.

El equipo de investigación, codirigido por el doctor César Guillermo Fraga, profesor titular de la Cátedra de Fisicoquímica de la Facultad de Farmacia y Bioquímica e investigador Principal del CONICET y la doctora Mónica Galleano, está integrado por otros miembros de la misma cátedra, como la Dra. Bárbara Piotrkowski, y por investigadores del Departamento de Nutrición de la Universidad de California, en Davis, Estados Unidos, como la Dra. Patricia Oteiza (ver ficha técnica del equipo al final de esta nota).

Los investigadores de la Facultad han realizado estudios con chocolate en jóvenes futbolistas y actualmente están trabajando con epicatequina, que es el principal flavanol presente en el cacao. Grupos de investigación de diversos laboratorios del mundo estudiaron las propiedades de otra fuente importante de polifenoles en la dieta, como el té negro y el té verde. “En todos estos casos –señala la doctora Mónica Galleano— la dificultad consiste en que poseen también otros compuestos, como cafeína, que podrían confundir los efectos de los polifenoles”.

“Desde hace unas décadas se postuló que los polifenoles (y dentro de ellos los flavonoides, donde están incluidos los flavanoles), resultaban beneficiosos para la salud porque eran antioxidantes, es decir, disminuían la producción o los efectos oxidantes mediados por radicales libres.

Sin embargo, el escenario es complejo, porque en un sistema biológico hay distintos mecanismos que pueden resultar en un efecto antioxidante”, explica Galleano. A lo que agrega: “Además habría que considerar que algunos de esos mecanismos, como la inhibición de la oxidación de lípidos, requieren que el compuesto esté presente en concentraciones relativamente altas en el sitio de acción”.

La oxidación de lípidos ocurre por reacciones químicas que implican a los radicales libres. Se trata de reacciones en cadena, que involucra lípidos y oxígeno molecular como sustratos y ciertos metales como catalizadores. Un incremento en los procesos de oxidación de lípidos puede producir daños en la célula y la inhibición de este proceso constituye un mecanismo antioxidante que ha sido demostrado en numerosos ensayos in vitro. Los polifenoles han demostrado ser eficientes en inhibir la oxidación de lípidos, ya sea interfiriendo en la reacción en cadena, como al secuestrar los metales que actúan como catalizadores.

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